Que notebook me conviene comprar?

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Que notebook me conviene comprar?

Quiero actualizarme. Quiero una computadora ágil y veloz. Quiero que mi espalda no me reclame el peso de llevarla a todos lados. Quiero aprovechar los Cyber Mondays, Black Fridays, Blue Wendsdays, y todo el arcoiris de ofertas mentirosas. No quiero gastar demasiado ni arrepentirme de haber comprado pura chatarra. Entonces?

Guía para comprar una notebook y no sonrojarse al contarlo.

Eh? Cómo? Pues pasa. Porque orgullosos mostramos nuestra nueva Macbook Air pero no podemos contar que por ella pagamos lo que cuesta una granja de servidores de Google pero no nos brinda ni el 0,00001% de su capacidad. O talvez porque al llamar al técnico porque nuestra flamante notebook no cumple con lo esperado, este nos despavila con que el procesador tiene 8 años de antiguedad. Papelón.

Para qué la queremos?

Si queremos calzado para hacer deporte seguramente compramos unas buenas zapatillas. Tendrá la suela que más o menos se adecua a la actividad elegida y las características y el color que más nos gustan. A partir de ahí, en una de esas empecemos a elegir de acuerdo al precio. Más o menos así sería la elección de una notebook. Porque del mismo modo que no es lo mismo un par de hojotas que unos botines de fútbol, distintas computadoras pueden servir (o no servir) para cosas bien diferentes.

Es para tareas domésticas sencillas? Navegar más o menos, consultar el correo y descargar las fotos del teléfono?. O necesitamos utilizar software de diseño gráfico de alta performance? Ver videos solamente o tambien editarlos? Algún jueguito on line o un emulador 3d de combate en primera persona sobre realidad virtual en súper extra high definition? No es lo mismo.

Primero el procesador

Parece bastante lógico elegir un auto de acuerdo a las características de su motor. O un aire acondicionado, que uno lo compra para que su potencia alcance a refrigerar el ambiente en que lo vamos a instalar. O un lavarropas, en el que pretendemos que más o menos nos quepa la ropa que lavaríamos a diario. Del mismo modo el procesador de nuestra futura notebook debería abastecer aquello que queremos hacer. Y siendo que no es práctico ni económico (cuando no imposible) remplazar el microprocesador de una notebook, es la primera característica a tener en cuenta al momento de comenzar a elegirla.

Hoy no se debería invertir en nada inferior a un Intel i3 de 4ta generación o sus primos, los AMD A8. Son pocesadores suficientes para tareas habituales de cualquier oficina y permitirán un trabajo fluído con planillas de cálculo mientras se acompaña uno con alguna radio on-line y revisa datos con una que otra página web abierta. Sí, claro… el Face tambien.

Serán seguramente hasta un exceso para quien sólo quiera su notebook para consultar los mails o navegar no demasiado exhaustivamente, ni requiera realizar todo al mismo tiempo, pero la pronta caducidad de procesadores anteriores ante el avance de los requerimientos de las nuevas aplicaciones, acortarían notablemente la vida útil de la inversión en una computadora inferior y no por eso mucho más barata.

Quienes acostumbran y necesitan abusar de la multitarea deberán apuntar a procesadores i5 (siempre de la serie 4000 o superiores) o AMD A10. Hablo de quien responde 4 mails al mismo tiempo mientras consulta otros tantos, desde un Outlook en el que almacena correos desde 1995 a la fecha, pues todos le parecen imprescindibles. Y por debajo corre constantemente el sistema de gestión de la oficina, un par de planillas Excel y los 6 o 7 documentos de Word que fue abriendo desde que la encendió y nunca los cerró, el Skype inútilmente abierto, el uTorrent descargando virus y todo así… simultáneo.

Y si vamos a lidiar con edición de imágenes, gráficos y videos más vale poner el ojo directamente en un Intel i7 (serie 4000 o superior) o AMD FX 9500.

Claro que podrán realizar tareas más o menos demandantes con equipos inferiores, pero hablando de gastar dinero en un nuevo equipo, más vale comprar una buena herramienta que un dolor de cabeza.

Memoria RAM

Mayo de 2016: no compres nada con menos de 4Gb. Claro que a la hora de ampliar el equipo, la memoria será de lo más sencillo y económico de aumentar. Pero siempre es conveniente hacer el gasto inicial con todo lo que se requiere.

Aunque hay un punto al que se debe prestar atención con esto de la memoria. Las grandes cadenas y supermercados suelen promocionar tentadorísimas ofertas de notebooks enunciando la marca, la memoria y la capacidad del disco rígido. Entonces me llama un cliente que compró en 36 cuotas de $5 una impresionante notebook Intel con 8Gb de RAM y disco de 2Tb. Una ganga, no? Pero hace apenas dos meses que la estrenó y le funciona extrañamente lenta… Sucede que se trata de modelos con procesadores Intel, pero Celeron en el mejor de los casos (lo más económico y pobre en rendimiento de esa línea de procesadores), cuando no directamente ediciones de hace 3, 4 ó más años atras. Equipos caducos a los que se les amplía la memoria y se les remplazan los discos para relanzarlos a la venta como si fuesen muy actuales, pero serán inútiles a la hora de forzarlos apenas un poco.

Discos Rígidos

Al igual que la memoria RAM, el eventual remplazo del disco rígido por uno de mayor capacidad no suele ser un problema, pero puede ser engorroso si es necesario además traspasar información, configuración y aplicaciones en uso. Y es costoso además cuando la tarea se debe encargar a un técnico. Entonces, tambien en este caso conviene apretar un poco más la billetera y buscar el equipo con el disco que más nos convenga, de entrada.

Acá hay que tener en cuenta una regla que no aparece en los manuales pero me la dicta mi propia experiencia: cuanto más libre trabaje el disco, las probabilidades de una vida útil más extensa podrían ser mayores. Y si usamos teléfonos con buenas cámaras cuyas fotos y videos pensamos almacenar en nuestra computadora, más las series que bajamos, los correos, documentos y el software… 500Gb podrían ser muy poco en breve. Igual hoy por hoy la norma es que cualquier equipo medio no traiga un disco menor a 1Tb (ponele, 1000Gb…). Y como la diferencia real del costo entre uno de 500Gb y uno de 1Tb no llega ni a u$s 15, creo que no hay mucho que pensar.

Las Ultrabooks y las MacBook Air en especial o cualquier otro equipo que traiga instalado discos SSD, son un tema aparte. La diferencia entre los tamaños de los discos, marca en estos casos importantes (enormes!) diferencias en el precio de la computadora. Esto hace que me sea habitual recibir consultas de dueños de Macbooks impecables y lustrosas que han dejado de funcionar porque se llenó el disco de… 128Gb! Puede que pensando en fotos de cumpleaños y calculando que 128Gb pueden almacenar más de 100000 fotitos, al momento de comprar parezca suficiente. Pero si calculamos que el Mac OS se come como 80 de esos 126Gb y unos 10 o 15Gb más los consumirán nuestras aplicaciones y documentos (en casos modestos, digo…), nos quedan menos de 30Gb para el trabajo nuestro y el propio del sistema operativo. Esa computadora está condenada desde el momento en que salió de la tienda. Discos SSD de menos de 512Gb: para una tablet puede ser, pero para una computadora funcional para el trabajo: ni hablar!

La excepción podría ser un usuario prolijo, disciplinado y constante que almacene sus archivos en un disco externo, elimine a diario las descargas no utilizadas y limpie diariamente la basura acumulada en los caches de cada aplicación del sistema. Alguno habrá seguramente, pero para los simples mortales, apunten al menos a discos SSD de 512Gb y punto.

Pantallas

17″, 15″, 13″, 11″ ? Acá sí podría decir que se trata principalmente de una elección definida por el gusto o el bolsillo. O la vista y la agilidad de los dedos. Yo tengo serios problemas en pantallas pequeñas y siendo que el tamaño de la pantalla marcará además el tamaño del teclado… con las manos de Frankenstein sería mejor un teclado más holgado… un 15″. A mi entender es una muy buena medida de pantalla/teclado en la que se puede trabajar 8 o 9 horas sin perder la cordura. Y aunque por supuesto son mucho más pesadas que sus congéneres de 13″ o 10,5″, tampoco es que vas a escalar el Everest con la notebook en la espalda. O si? Bueno, si es el caso, buscá una ultrabook de 11″. No será cómoda para escribir la Divina Comedia, pero será hiper transportable y, con paciencia y práctica, puede uno hacer la mayor parte de las tareas.

Las de 17 pulgadas son magníficas computadoras para trabajar en ellas durante horas, especialmente en trabajos que impliquen imagen y multimedia. A la hora de llevarlas de un lugar a otro, un piano en la mochila sería lo más parecido.

Las livianas ultrabooks de pantallas grandes, por su fragilidad suelen estar más expuestas a daños en el display durante el transporte en bolsos y carteras que las pequeñitas. Aunque a estas últimas es más fácil sentárseles encima por lo fácil que se esconden entre papeles A4 y abrigos tirados por allí.

Marcas

Tema complicado. Cuando las computadoras IBM salían de la planta de IBM en USA, uno podía preferirlas a ciegas sobre cualquier otra. Pasaron 30 años. Ahora hay miles de marcas de las cuales la mayoría salen de apenas un puñado de fábricas genéricas. Ni vale la pena pararse a desconfiar de un equipo chino, porque el 99% tiene el mismo origen. Lo bueno y lo malo. Lo caro y lo barato. Acá una vez más no me queda más remedio que basarme en mi experiencia profesional.

Mac: están por fuera de cualquier comparación posible. Son equipos especiales para gente especial. Para quien disfruta un equipo hermoso aunque carísimo, que le ofrecerá un rendimiento excelente durante los 18 meses que transcurren desde la compra hasta que sale el nuevo Mac OS  y el próximo modelo, que convierten al tuyo en un vetusto carro alegórico de carnaval que no merece más que ser remplazado inmediatamente. Claro que por otro mucho más hermoso y excelente. Y caro.

Las Toshiba siempre fueron muy buenos carros de combate. A excepción de eventuales accidentes domésticos o fallas en discos agotados tras 4 o 5 años de trabajo, no suelo encontrarme en el taller con reparaciones profundas del hardware para estos equipos. Recomendables.

Las Sony (y una vez más cabe aclarar que todo lo que escribo está teñido de mi obtusa y testaruda opinión) me parecen demasiado caras para lo que ofrecen. Muy bonitas ellas, pero no mejores que otras. Cuestan lo que un Mercedez y ofrecen lo que un Fiat.

En Argentina tenemos el abanico de marcas ensambladas en Tierra del Fuego: Lenovo, BGH, Bangho, Exo… Todas parecen salír de la isla sin el más rudimentario control de calidad. “Que las pruebe el cliente” pareciera ser el lema. Cuando te salieron buenas, suelen ser equipos muy nobles. Si no, vas a dejar un surco de tu casa a la tienda reclamando una y otra vez mientras dure la garantía. Tratando de ser un poco más objetivoy justo, podría recomendar Lenovo por sobre el resto, siendo que en general mis clientes han tenido bastante más suerte con estas. Y hay por allí unas Bangho 2 en 1 (notebooks convertibles en tablets) de sorprendente rendimiento y calidad. Por allí me comentaron que el secreto está en que las ultrabooks y convertibles vienen ya ensambladas de origen, su fábrica en China y han salido realmente muy buenas.

Y prestando atención a esto es que me atrevo a recomendar arriesgarse a las genéricas: Compo, por ejemplo… Gateway, MSI… son equipos bastante más económicos que las de marcas hiper reconocidas y no por eso susceptibles de problemas mayores.

En todo caso, lo más importante es saber adónde las está comprando: si es un negocio con una trayectoria mínima, si la garantía la atienden ellos mismos al menos durante un período inicial, si el vendedor que lo atiende a uno sabe por lo menos de que están hablando o le dá lo mismo venderle esa notebook  que un lavarropas o 4 kilos de batatas, si en internet hay foros que hablen de esa tienda bien o mal.

Por último, a desconfiar de las ofertas exageradas. Si una computadora cuesta u$s 500 en origen, comprarla por $ 400 luego de la importación debería despertarle una mínima sospecha de que algo no está del todo bien.

 


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