Redes Sociales: los peligros de las cadenas

Fecha: 23 enero, 2018 Autor: JADM en: Problemas habituales, Seguridad

Ignorancia, inocencia, ingenuidad, ambición, solidaridad, aburrimiento, maldad o estupidez. Cualquiera sea el motivo que te empuja a tildar todos tus contactos y darle curso al reenvío de ese mensaje… para la próxima: ABSTENETE!!! No se te puede pedir que conozcas las singularidades de la seguridad informática, ni las estructuras fundantes del funcionamiento de diferentes redes criminales o simplemente que imagines las maneras en que alguien se llena los bolsillos con tus clicks… no me atrevería a tanto. Pero… sentido común, aunque escaso, en algún rinconcito seguro que algo te queda.

Porqué NO

Son molestas, inútiles, mentirosas, tramposas…

Avisos de alertas por distintos motivos se distribuyen en, por ejemplo, Argentina, cuando claramente se refieren a cuestiones de Finlandia… o Ecuador o México o dónde sea. Nadie se toma el trabajo siquiera de leer con antención lo que está reenviando.

Cadenas religiosas que auguran bendiciones y riquezas a quienes las continúan, mientras pronostican espantosas desgracias a quienes se atrevan a interrumpirlas. Los estudios científicos más avanzados que jamás se han realizado demostrarían que no sucede ni lo uno ni lo otro. Y no se han realizado porque cualquiera con un cuarto de neurona ni pierde el tiempo en estas estupideces. Hay quien escribió por allí que si estas cadenas fuesen ciertas ya habría tenido unas 300 muertes horribles y el mundo estaría lleno de pelmazos gloriosamente bendecidos y millonarios.

Y además, aunque la mayoría de las cadenas no buscan más que popularidad y nos comen el tiempo, el paquete de datos pagos y la paciencia, hay algunas que pueden resultar aún más dañinas.

Phishing

Ofertas imperdibles, noticias excepcionalmente espectaculares, costosos regalos gratuitos, el oro, el moro y el loro. Todos con un link a una web que despues de media pantalla ya te estan pidiendo información personal, bancaria o crediticia. Entregás tus datos en pos de una vuelta al mundo o un par de anteojos gratuitos y ZAS! Estás robado.

Publicidad

La publicidad que ves en distintas páginas web (en esta, por ejemplo) no es beneficencia. Por permitirle a Google mostrar los avisos de sus anunciantes en mi web, estoy amasando una fortuna: llevo acumulados como u$s 0,50 en los últimos 5 años… No es mucho, claro, porque no son muchos los visitantes y muchos menos los que hacen click en esas publicidades. Pero cobraría cifras como 0,001 por cada visita y 0,05 por cada click. Este tipo de avisos, tanto de Google como de otras empresas (AdFly, por ejemplo) los ves en todos lados… la mayoría de los blogs y sitios web de los más diversos los muestran para, cuando menos, financiar todos o parte de los gastos que el propio funcionamiento del sitio ocasiona. Sitios muy populares pueden incluso generar ganancias interesantes. Y si distribuyo una cadena con un link a mi web, sabiendo que una incontable cantidad de idiotas la viralizará por las redes, podría generar miles, cientos de miles o incluso millones de visitas en un breve período. Plata fácil. Gracias por ser cómo sos.

Encuestas

“Antes de obtener tu premio, permítenos conocer tus gustos..” y a partir de allí, 150 páginas con preguntas sobre tus hábitos, gustos, ingresos, nivel de estudios… Esto se llama “encuesta”. Alguien cobra por ellas. Vos no.

Virus, malware y otras yerbas

“El video de tu tía en camiseta que nadie se atreve a mostrar” haciendo click en el siguiente link…. y al darle el maldito click “Descarga el SúperSarlanga Player para ver el video”. Y vos, que lo único que esperabas para que tu videa sea perfecta era ver el video de tu tía en camiseta que nadie se atreve a mostrar, vas y descargas. Y así fué como al poco tiempo tu Face se llena de publicidades y tus contactos te odian, especialmente porque empezaron a recibir videos porno en los que se los etiqueta, invitaciones a juegos que vos no jugás, recomendaciones tuyas que vos no recomendás y cosas por el estilo. Tambien podría alguien estar recibiendo tus contraseñas y otros datos que ingresas a tu computadora o filmarte con tu propia webcam… al fin y al cabo vos aceptaste instalar el SúperSarlanga Player sin saber de que cuernos se trata. Pues es así, sea por redes o por e-mail, como más se distribuyen estas porquerías y tu inocente y aparentemente inocua decisión de reenviar no hace más que contribuir a su distribución.

Ataques a servidores

Una página web se forma con una serie de archivos alojados en una computadora conectada a internet a la que llamamos servidor. Cada visitante en una página consume de ese servidor recursos de memoria, disco, procesador y ancho de banda. Demasiados visitantes al mismo tiempo, el servidor no da abasto y la página se cae. En ese principio se basan los ataques DOS (ataques de denegación de servicio), muchos atacantes acuerdan un instante determinado para conectarse simultáneamente con el sitio víctima y lo “voltean”. Detalles más, detalles menos, pero así funciona. Pero coordinar y llevar a cabo semejante ataque requiere mucha preparación, disponibilidad de equipos y personas dispuestas a hacerlo… o una cadena de Whatsapp que convenza a mucho ingenuo de que tiene un chupetín gratis esperándolo en esa web o, de nuevo, el video prohibido de tu tía en camiseta. Fácil y barato, ni siquiera es necesario que el sabotaje nazca en la mente de un grupo numeroso: un solo fulano puede detener el sitio de Apple con sólo publicar que “Apple regala un iPhone X a los primeros 100 que se registren en su página”. Listo el pollo (o el puré de manzana, en este caso…)

Posverdad

Cuando yo era chico (que fue hace mucho, pero no tanto) el “lo dijeron en la tele” era la certificación archisuficiente que probaba  la veracidad de cualquier noticia. Y así se ha cambiado el destino de naciones enteras, casi sin que lo notemos. Hoy es todavía más fácil, pero mucho más peligroso. Antaño al menos era necesario tener cierta cuota de poder y el acceso a medios de difusión para poner en marcha la maquinaria de propaganda de la mentira conveniente de turno. Hoy, cualquier palurdo con una tablet y un abono de 2 megas  puede publicar en su blog que Los Reyes Magos explotan una red de trabajo infantil para la fabricación de juguetes, distribuirlo en su Face y un par de cadenas de Whatsapp despues los niños del mundo saldrán a cascotear camellos a instancias de sus padres. Nadie parece fijarse en la lógica de una noticia. Cuanto más ridícula y extraña, más creíble y más altas sus posibilidades de viralizarse porque miles y miles de voluntarios la reenviarán a sus contactos como si la supervivencia de la especie humana dependiera de eso.

Inútiles

La mayor parte del contenido viral que circula por las redes, al menos para mí, no parece tener utilidad ni proveer de rédito alguno a sus creadores. No tiene links a páginas web, no contiene publicidad ni recomendaciones, ni virus, ni nada. Ni siquiera la firma de un autor que me permita sospechar siquiera de alguien que en su afan de fama, popularidad y gloria quiera atribuirse la creación de, por ejemplo, el negro de Whatsapp. Y sirva este último de termómetro: el nivel y la velocidad de propagación de tamaña tontería a nivel mundial habla (muy mal, por cierto), de como estamos. Tan mal, que hasta se han movilizado multimedios de noticias a buscar la primicia del primer reportaje exclusivo del supuesto protagonista. Incomprobable. Especialmente porque en ningún reportaje le han pedido que la muestre en vivo. Y en este punto hay que agradecer la falta de coraje de los responsables de marketing de las grandes marcas, porque estuvimos así de cerca de tener que comernos un Mc Chota de la mano del negro o de verlo en la publicidad de Manaos (“Grande, Manaos!”… e imagínense el resto…).

Terminando

Las cadenas podrían ser útiles para ciertas emergencias, pero el sindrome de Pedrito y el Lobo ya las hacen inútiles hasta para eso.

Negocios hay en todos lados y las cadenas no son la excepción. Algunos más evidentes que otros, pero lo cierto es que no por nada si uno busca “cadena de whatsapp” en Google, recolectará un millar de sitios web que enseñan, aconsejan y hasta ofrecen cadenas prefabricadas para convertirnos en la estrella de nuestro grupo.

Un medida recomendable y fácil: leer antes y tratar de entender y razonar el contenido de lo que uno va a enviar a un contacto o a todo el mundo puede ahorrarnos tiempo, dinero en tarifas de datos, gastos en servicio técnico de equipos y vergüenza. Pensemos que la altura del concepto que la gente tiene de nosotros es inversamente proporcional a la cantidad de estupideces que les arrojamos por la cabeza.

Contramedidas

Desde hace unos días circula la noticia de que Whatsapp está pronta a publicar una actualización que mostrará advertencias cuando un mensaje recibido se trate de material reenviado varias veces. Algo así como que al recibir la foto del negro, verías un cartel previo que diga “esto viene reenviado varias veces”. Chocolate por la noticia. Junto con los chalecos numerados para combatir motochorros, podría tratarse de una de las medidas más inútiles de los últimos tiempos. Pero ante el clamor de los usuarios contra este tipo de insoportables cadenas, hacer algo que no cambie nada para calmar a las fieras es lo menos que podrían hacer. Porqué una empresa que vive del tráfico en su aplicación, haría algo que disminuya, justamente, el tráfico en su aplicación?

Al fin de cuentas, Whatsapp es de Facebook. Facebook nos aburre cada par de meses con sus nuevas políticas de privacidad y seguridad de los datos personales, mientras comercia nuestros hábitos con sus anunciantes. Y Whatsapp para empresas propone un medio directo para que la publicidad nos llegue por sin intermediarios a nuestros dispositivos. Capaz que en poco tiempo tenga que reescribir todo esto, justo cuando me saturen las cadenas explícitamente publicitarias y empiece a extrañar los videos de tu tía en camiseta…

 

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