Cambiar el disco rígido sin reinstalar nada

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Cambiar el disco rígido sin reinstalar nada

Es una necesidad frecuente y cada vez más habitual tener que remplazar el disco rígido por uno de mayor tamaño. Que las fotos, que los videos, que las películas que guardamos para ver después… las 46 temporadas de 150 capítulos cada una de esa serie que nunca vamos a tener tiempo de ver… todo eso ocupa mucho espacio. Pero de sólo pensar en reinstalar Windows, conseguir los drivers que borramos, descargar de nuevo los controladores de la impresora cuyo CD original nunca sabemos adónde fue a parar, aunque estamos seguros de haberlo guardado “ahí”… el backup previo, reubicar los archivos como estaban, reconfigurar las cuentas de e-mail, resignarse a lo que seguramente vamos a perder en el camino. Puede evitarse.

Revisar el disco actual

Lo primero que necesitamos hacer es tomarnos un tiempo para eliminar todo aquello que fuimos acumulando y no necesitamos. Carpetas de backups que contienen copias viejas de otras copias más antiguas de cosas que ya pasamos a otras carpetas, la descarga del instalador del LOTUS 123 o el NOD 32 del año 2001, por ejemplo, es probable que ya no las necesites.

Todo lo que elimines ahora te ahorrará tiempo y disminuirá la posibilidad de errores durante el proceso que siga.

Depurado el contenido, una limpieza final con el cCleaner y el Liberador de Espacio en Disco tambien ayudan.

Finalmente, vamos a Equipo (o Mi PC), le damos click derecho al disco sobre el que estamos trabajando, entramos a Propiedades, luego a Herramientas y allí hacemos click en Comprobar. Si tenemos Windows 8/8.1 directamente hacemos click en Examinar. Con versiones anteriores tildamos ambas opciones propuestas y aceptamos cuando pregunte si queremos programar la comprobación del disco. Reiniciar y esperar a que se complete el proceso de revisión/reparación del disco. Esto nos asegurará que durante el proceso de clonación no aparezcan sectores defectuosos que interrumpan el proceso o transportar al nuevo disco errores en el sistema de archivos actual.

Clonar el disco con Clonezilla

Lo siguiente que vas a necesitar es una herramienta de clonación de discos. No es que vayas a crear un disco nuevo a partir de un chip cultivado de tu disco actual, sino que la clonación significa que crearás en el disco nuevo una copia exacta de tu disco actual. Como una foto.

Clonezilla es una herramienta muy sencilla y efectiva que te dará muy buen resultado sin necesidad de demasiados conocimientos sobre el tema.

Aún si no te alcanzaran las instrucciones de la web original, que además están en inglés, podés recurrir a un completo tutorial publicado en Linuxzone.es

Lo importante es que será necesario crear un CD booteable a partir de la imagen ISO de Clonezilla que descargaste. Tambien es muy práctico utilizar un pendrive en lugar de un CD o un DVD, para lo cual podés usar Rufus.

Descargadas y preparadas ya estas herramientas, apagamos y procedemos a conectar el nuevo disco.

Instalar el nuevo disco

Asegurándonos de apagar la computadora correctamente usando la función de apagado de Windows, desconectamos la alimentación eléctrica y retiramos la batería si se trata de una notebook.

El nuevo disco se conectará como disco adicional al actual. Si se trata de una notebook, se deberá conectar como unidad USB, utilizando para eso un adaptador como estos.

Iniciar desde el CD o PenDrive

Encendemos el equipo e ingresamos al setup del BIOS (normalmente presionando SUPR, F2 o F10 inmediatamente despues de que aparezca el logo del fabricante del BIOS). Allí iremos a la configuración de Arranque (Boot, Boot Order, Boot Sequence… o algo parecido según la versión y marca del BIOS que tenga tu equipo) y seleccionaremos la unidad de CD o el USB, de acuerdo a que medio hayamos utilizado para el Clonezilla.

Guardamos los cambios y si todo salió bien, al reiniciarse el equipo veremos arrancar a Clonezilla.

Seguimos el paso a paso de Clonezilla y esperamos que se complete el proceso.

Terminada la copia sin errores ni advertencias, apagamos el equipo, desconectamos la corriente eléctrica y, en las notebooks, quitamos la batería.

Retiramos el disco viejo y, en su lugar conectamos el nuevo disco ya clonado.

Reconectamos cables, colocamos la batería y reiniciamos.

De haber hecho todo de acuerdo a las instrucciones, Windows iniciará como si nada hubiese pasado.

Cambiar el tamaño de la partición

Y cuando digo “como si nada hubiese pasado”, debe tomarse literalmente. En este punto, lo primero que uno tiende a hacer es ir a ver el espacio libre del que disponemos en nuestro nuevo disco. Y allí nos desesperamos al ver que nada cambió. Si antes teníamos un disco de 40Gb con 3Gb de espacio libre, pese a haber instalado, por ejemplo, un nuevo disco de 2Tb, seguimos viendo que Windows nos dice que tenemos un disco de 40Gb con 3Gb libres. Esto es porque el clonado de un disco es tan exacto que copia incluso los datos de ubicación y tamaño de las particiones.

Por esto, el siguiente paso será modificar esta información para que corresponda a la realidad del nuevo dispositivo.

En Windows XP y posteriores tenemos todo lo necesario. Hacemos click derecho sobre Equipo y vamos a Administrar. Luego ingresamos a Administración de Discos. Aquí las instrucciones de cómo utilizarlo. Básicamente haremos click derecho sobre nuestra partición y luego elegiremos Extender Volúmen. El valor por default suele ser el máximo disponible y para mí es el valor correcto.

Aquí una pequeña aclaración sobre el uso de discos particionados. Estoy realmente harto de encontrarme con discos enormes particionados en pequeñas porciones. “El técnico me dijo que…” empieza la excusa… y sigue con distintas opciones. Hay quienes opinan que esto mantendrá los archivos protegidos contra virus que atacan al sistema operativo. FALSO. La mayor parte de los virus que infectan archivos buscan en todas las unidades disponibles. Incluso los hay que rastrean unidades y carpetas disponibles en la red y, por suspuesto, tambien dispositivos USB. Tambien quien piensa que de este modo si fuese necesario formatear y reinstalar el sistema operativo nos ahorramos el backup, puesto que los documentos que quisiéramos conservar estarían en otra partición. Pero esto es cierto a medias y en general sólo es útil para el técnico que realizará la tarea evitándose el backup previo. En la realidad, sucede que nadie presta demasiada atención al lugar en que descarga las cosas, ni cambia la ubicación de la carpeta en que se instalan las aplicaciones, ni se fija si guarda los documentos en un disco o en otro. La mayoría de las aplicaciones, además, suelen requerir estar alojadas en el mismo disco que el sistema operativo. Todo esto dá como resultado una pequeña partición con Windows que en poco tiempo se llena y comienza a generar problemas… y una inmensa partición casi sin utilizar. Tambien provoca que, como Windows necesita imperiosamente espacio libre para la memoria virtual y otros procesos, el cabezal de nuestro disco rebota incansablemente buscando en esa partición miserable un lugarcito en el que meter las cosas… Conclusión: el disco se sobreexige y se rompe más rápido de lo necesario. Y siendo que físicamente todas las particiones estan en la misma unidad, cuando se rompe se rompe todo junto. Ahora bien, cada uno con sus obsesiones… si estás a gusto con el disco particionado en 48 pedacitos, bienvenido sea. Yo lo dejaría en una pieza.

Entonces, si ya modificamos el tamaño de la partición, reiniciamos el equipo.

Luego del arranque de Windows veremos en Equipo (o Mi PC), el tamaño y el espacio disponible reales correctamente informados por el sistema operativo. Y todo lo demás (archivos, instalaciones, documentos, fotos, música, configuraciones, etc) estará como estaba.

Un caso especial

Si tu equipo no era tan nuevo y tenías instalado un Windows XP que no incluía los controladores para discos SATA, estás frente a un problema.

A menos que hayas comprado un disco IDE de mayor tamaño, tu nuevo disco SATA no será reconocido y Windows no va a iniciarse. Si compraste un disco IDE, por otra parte, es probable que no sea nuevo. Y tampoco es aconsejable: son más lentos y de tecnología caduca.

No te desesperes. La solución es, una vez hecho el clonado del disco y habiendo desconectado el disco viejo, conseguí un adaptador IDE / SATA como estos. Simplemente conectas el adaptador al slot IDE en que estaba instalado tu disco viejo y el cable SATA de tu nuevo disco lo enchufás en el adaptador. Todo esto, claro, con el equipo apagado y desconectado de la corriente eléctrica. Al reiniciar, ya no tendrás problemas. En el caso de las notebooks, aún cuando a veces es posible adaptar discos de diferente tipo al original, económicamente no es conveniente.

 


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