Como evitar que la IA te deje sin trabajo
Imagino la escena… cuando se inventó la rueda, centenares de porteadores y changarines de la época manifestando en defensa de su fuente de trabajo. O, cuando apareció la pluma, las férreas huelgas de cinceles caídos organizadas por los delegados sindicales de los fenicios, grabadores de piedras como pocos…
Podría seguir con mis estupideces un rato largo, pero sospecho que alguno ya habrá entendido la idea: la culpa no es de las nuevas herramientas, sino de uno mismo. Cuando aparezca un robot que diagnostique y repare computadoras de manera eficiente, impecable y económica, yo podría tirar piedras y protestarle al universo por las injusticias de la tecnología moderna con toda razón? O sería menos necio si aprendiera a utilizar ese robot, incorporarlo a mi trabajo y ofrecer un mejor servicio a mis clientes?. O podría al menos aprender a utlizarlo de la mejor forma, poder exprimirle todas sus ventajas y ofrecerme como operador de la nueva máquina. Mejor aún, tambien podría estudiar al robot nuevo, su ingeniería y construcción para luego reconvertirme en mecánico de robots y seguir viviendo. O, la fácil: me quedaría quejándome en un rincón hasta morir de hambre?
Aprovechar y abusar no son lo mismo
Suficiente con una recorrida más o menos breve por cualquier colección de noticias sugeridas para ver la diferencia. Cientos y cientos de noticias cuyo texto comparte la mismísima estructura, el mismo ritmo, casi idénticos errores y, la mayoría de ellas, la falta de sentido. Muchos de quienes ocupaban horas de su día generando estos contenidos hoy ya directamente dejan el cerebro en standby y delegan la tarea, por completo, a ChatGPT o alguna otra IA. Por otro lado, en medio de todo ese descarte nos encontramos con textos interesantes, nutritivos, entretenidos de leer y prolíficos en fuentes y referencias. Quien lo haya escrito, seguramente ocupaba muchísimo tiempo antes y quizás hoy ahorre tiempo en la tarea apoyándose en las herramientas que la IA ofrece para corregir, editar y sugerir correcciones. Tiempo que puede destinar a mejorar sus textos y ofrecer en definitiva un producto de su trabajo superador y mejorado.
Los unos van a ser devorados por la modernidad y remplazados por un chip en poco tiempo. Los otros habrán sobrevivido al tsunami y, quien te dice?, capaz hasta se conviertan en rockstars en su ambiente. Rockstars? Tanto? Si, exagerando un poco, pero sí.
No olvidemos cómo los community managers remplazaron a los desarrolladores web en la cadena alimenticia. Claro que no los remplazan pues sus tareas son diferentes. Pero el cliente estará más dispuesto a gastar en viralización que en lo bonito que le quede el sitio web. Y así, hoy empezó a asomar en el horizonte la figura del prompt engineer y las alfombras rojas ya no se extienden tan fácil a los pies de un programador de cuyo trabajo empieza a rumorearse en los pasillos, que la mayoría es copy & paste y lo que él hace en 10 horas, Copilot me lo resuelve en minutos…
Prompt engineer
Así como hace tiempo nos reíamos de esos que se ofrecían a manejarte las redes sociales pues ni siquiera terminábamos de entender el alcance social, laboral y comercial que X o Instagram podrían tener, ni de que forma nos afectaría a nosotros, pero luego empezamos a sorprendernos de cuanto se divulgaba un posteo en manos de alguien que sabía de redes, cuando lo mismo, hecho por nosotros a todo DIY, no era visto ni por nuestros parientes más cercanos.
Prompt, en este contexto es, simplificando, la pregunta que le hacemos a una inteligencia artificial. Y el ingeniero de prompts (que es lo que prompt engineer significa) es la persona encargada de diseñar la mejor forma de realizar un prompt para obtener de la IA el resultado óptimo.
Seguramente no soy el único que, para obtener la respuesta esperada, a veces tengo que hacer la pregunta de 3 ó 4 maneras diferentes. Un prompt engineer es quien hace eso mismo, pero sabiendo lo que hace. Y no sólo eso, sino que además se aseguran de aplicar las técnicas correctas de entrenamiento de la IA para que cumpla con la función que se espera de ella. No nos interesa que nuestro robot reparador de computadoras se detenga a filosofar sobre el sentido de la vida, ni que una IA de estudio filosófico nos hable sólo de los mejores procesadores gamer.
Hete aquí que nos encontramos en el amanecer de una nueva profesión. Otra nueva profesión, diría mejor, en el abanico de posibilidades que surgen con las nuevas tecnologías.
Adaptarse o extinguirse
Como pasa con todas las leyes y legislaciones del Universo, sólo un puñado de afortunados no son afectados por ellas o por lo menos parecen esquivarlas lo suficiente como para que así parezca. Para todos los demás, las leyes y especialmente las leyes naturales, aplican con firmeza.
Cuando el entorno cambia, uno evoluciona y se adapta o perece. Punto.
Y podemos adaptarnos como aquellos que cuando la vida le da limones hacen limonada y se la toman hasta que los limones se acaban. O como los otros, que guardan algunas semillas, aprenden a cultivar limoneros, producen limones y se los venden a los primeros cuando se quedaron sin sus limones espontáneos para exprimir. Volvemos a un título anterior: aprovechar y abusar no es lo mismo.
Abusar de la IA en nuestro trabajo, tal como viene, de arriba como un maná, no es otra cosa que empezar a auto remplazarnos por la máquina. Nada va a impedir que, más temprano que tarde, se note que sobramos.
Por otro lado aprender a usar la IA y aprovecharla para mejorar nuestro producto, sea cual fuese, entender las mejores formas de extraerle lo mejor de su pontencial y sumarla como una herramienta más, como quien aprende un idioma adicional para potenciar su CV, por supuesto nos dará un diferencial deseable en cualquier trabajo.
Lo dicho: dejá de comer tostadas tal como te las sirven y aprendé cómo se las puede hacer más sabrosas. Y si entendés cómo se puede reparar o hasta armar y mejorar la tostadora, mejor todavía. O resignate a encontrar una ocupando tu lugar en la oficina.
Salute!