Sin-título-1

Información desordenada, incompleta y confusa. Se dictan reglas basadas en esa informacion que terminan siendo igual de desordenadas, incompletas y confusas. Y en el medio de todo esto, surge un solución mágica: Trabaje desde su casa. Home Office. Web conference. Remote desktop. Cloud computing. Todo esto puesto en manos de una mayoría para quienes hasta ahora su mayor responsabilidad informática era recordar el pin del celular…

A rio revuelto… etc. Y pescadores sobran, al acecho, por todos lados: gobiernos, redes, mercados y delincuentes para los que las crisis SIEMPRE son oportunidades. Para el resto de nosotros, simples mortales, las crisis son crisis.



Zoom

El primer hit de la pandemia. La aplicación legítima de por sí se vió superada por una moda que arrasó con sus iniciales metodologias de seguridad pensadas para un ocasional uso inofensivo y casi doméstico. Drenaje de datos de usuarios a otras empresas, intrusiones involuntarias por malas configuraciones y mal uso de la herramienta, falta de medios de encriptación seguros, etc., fueron y siguen siendo cuestiones que de un lado prometen corregirse y del otro no sabemos. Pero eso es sólo una parte.

La otra parte es la de siempre: «bajátelo de internet«, sin más datos, nos dice un amigo. Pones zoom en Google y le das al link que se te antoja como el mejor, porque sí. Y así te bajas un Zoom.supergratuito.Pro.exe de PirataMorgan.com, softilandia.net o juandelospalotes.org, lo instalás y listo. A llorar al campito. Pudiste instalar una versión de Zoom modificada para usar tu equipo y tu conexión para minar criptomonedas, un troyano capaz de robar tus datos bancarios o una versión crackeada del pac-man… Dios dirá.

  • Las aplicaciones deben bajarse siempre de las páginas oficiales de sus fabricantes.

Y aún si así lo hubieses hecho, muchas aplicaciones gratuitas recaudan dinero usando sus instaladores para promover productos de otras empresas. Cuando estas instalando algo, fijate en cada paso y lee el contenido de las ventanas y botones antes de dar «Siguiente», «acepto» o «si, quiero» (ésto último, especialmente, deberías pensarlo muy bien tambien por fuera del ámbito informático…). Si querías instalar Zoom, por ejemplo, un icono de Avast en medio de la pantalla de instalación debería llamarte la anteción. Si querías instalar el plugin de WebEx, la publicidad de un DriverUpdater no es algo que hayas pedido. Y así… leé, fijate y dale «declinar», «no, gracias» o «no acepto» a las ventanas que ofrecen cosas diferentes a lo que específicamente querías instalar



#QuedateEnCasa (y mandame plata)

Cuando el hombre empezó a vivir en grupos se dió cuenta de que su supervivencia era más fácil cuanto mejor la estuviese pasando su grupo. Ayudar al resto es, por chusco que suene, ayudarse. Y así la soladaridad es casi una cuestión de supervivencia. Apelando a esto hay quienes se abusan.

Por muy tiernas, benefactoras y humanitarias que te parezcan las causas promocionadas en redes sociales, mensajeros y correos, antes de enviar un centavo o poner tus datos bancarios hacete el favor de investigar un poquito. Si querés donar a un comedor, buscá un medio de contacto directo, hablá con ellos y hacéles llegar directamente lo que sea. La Cruz Roja, UNICEF o la organización o fundación que sea, hasta una parroquia barrial, tienen un sitio web o un teléfono al que contactarse directamente, averiguar que necesitan y la mejor manera de hacer llegar tu ayuda.

Hacerlo con dos clicks en un link de tu muro en Facebook puede saciar tus ansias solidarias de una manera muy cómoda, pero inútil. Pensá que cuando envias dinero a un estafador no sólo te estás dejando engañar sino que lo estas financiando para que invierta, mejore sus métodos y pueda acceder a más víctimas.

Gestorías desinteresadas

Muchos gobiernos, con más o menos eficacia, lanzan planes de ayuda, subsidios y créditos para ayudarnos a capear el temporal. La demanda en general es muy superior a los fondos destinados a satisfacerla y un primer filtro suele ser una tonelada de trámites engorrosos que te dejen a medio camino. Y ahí aparecen las ofertas como «Obtené tu subsidio en minutos» o «Solicitá tu crédito aquí sin demoras», con las que en el mejor de los casos terminarías obteniendo un adelanto de tu saldo de tarjeta a tasas canívales, o pagues honorarios de gestoría por trámites que nunca se harán, o se queden con tus datos, subsidio, crédito y algún que otro órgano tuyo si todavía los tenías en más o menos buen estado.



Una vez más: recurrí a los sitios oficiales de las instituciones que ofrecen cada beneficio y lee allí las condiciones, requisitos, reglamentos y trámites necesarios. En todo caso, consultá con un contador de confianza, O dos. Lidian con estos temas a diario y entendé que si te dicen «no se puede», una solución alternativa que encontraste en un viral de Whatsapp casi seguro será una estafa. O termines siendo cómplice de un delito.

Sentido común

La computadora es hoy un medio de contacto con el exterior. Como el celúlar, como el casi extinto teléfono o, especialmente, como la puerta de tu casa.

El Domingo a las 8 de la mañana ni te molestás en atender el timbre porque sabes que son los Testigos de Jehova que intentan ofrecerte algo que no te interesa. Y, si te interesa y los atendieras, preguntarias varias veces de qué se trata y mirarías con recelo a través de la mirilla o cámara de seguridad para estar seguro de que le abrirías la puerta a quien dice ser y no a otra cosa.

Entonces…podés explicarte a vos mismo porqué extraña razón no hacés lo mismo con tu computadora???

Salute!

Gracias por compartir!