IA: Sabiduría omnisciente o basura digital? (Parte 1)
Introducción
En los últimos años, la proliferación de contenido generado por inteligencia artificial (IA) ha transformado radicalmente el ecosistema digital. Este fenómeno, conocido como AI slop o basura digital generada por IA, ha desencadenado una nueva economía basada en la producción masiva de textos, imágenes, videos y audios de baja calidad, cuyo objetivo principal es manipular algoritmos, monetizar tráfico y, en muchos casos, distorsionar la percepción pública. Empresas oportunistas, grupos organizados y actores estatales han encontrado en la IA una herramienta poderosa para amplificar la desinformación, inundar buscadores y redes sociales, y contaminar los modelos de lenguaje que sustentan los sistemas de IA más avanzados.
Este artículo explora en profundidad el fenómeno del AI slop, sus orígenes, casos documentados de manipulación, el impacto en plataformas digitales y motores de búsqueda, así como las respuestas regulatorias y técnicas que se están implementando a nivel global. Además, se ofrecen recomendaciones prácticas para periodistas, editores y administradores de sitios web, con el objetivo de fortalecer la veracidad y la confianza en la era de la inteligencia artificial.
Lo paradójico (o debiera decir «ridículo» ?) es que casi la totalidad de la información que sustenta a este artículo fue recolectada, clasificada y digerida por IA. También el boceto bruto de la redacción. Y debo confesar que, a medida que la uso y «aprende» los resultados y el estilo que suelo elegir, nota tras nota va requiriendo cada vez menos correcciones de mi parte.
Es decir que lo que leerán a continuación es casi el resultado de pedirle a la IA que redacte un artículo autoflagelándose, alertando que sus trabajos, en un gran porcentaje, son el resultado de procesar pescado podrido.
Y aún peor: los prompts con los que le solicité la información e incluso aquellos con los que le pedí los bocetos del resúmen inicial del texto, los redacté con la inequívoca intención de que el artículo resalte los peligros por sobre las ventajas del uso de IA y que además busque, aunque sea bajo la alfombra de la web, cualquier dato que justificara y remarcara claramente lo expuesto. Alerta de sesgo ideológico.
Con el mismo esfuerzo, podría haber generado un artículo que exprese exactamente lo contrario, igual de fundamentado y referenciando fuentes tanto o más confiables que las usadas para producir este informe.
Valga la aclaración para que quede claro que «según la IA«, «generado por IA«, «revisado por IA» o «la IA ha demostrado que…» no son sellos de calidad ISO, ni validan el contenido como si se tratase de un paper científico publicado en un medio reconocido, ni fue revisado por pares meritorios. No, nada de eso. Ser producto de la IA no es garantía de absolutamente nada.

Al menos hasta hoy (y nadie podría saber por cuanto tiempo más…) sigue siendo imprescindible el sentido común, el pensamiento crítico y la instrucción previa en los temas a tratar antes de tomar decisiones, resolver problemas, generar contenidos, escribir novelas o producir una obra de arte digital.
La IA es una herramienta superpoderosa e ineludible: no utilizarla hoy es una necedad propia de terraplanistas. Pero como cualquier herramienta, en las manos de un experto producirá resultados fantásticos con menor esfuerzo y más eficientemente, pero en las manos torpes de un ignorante que no sabe lo que hace producirá, como mucho, un resultado tristemente mediocre o con suerte un producto fallido pero más o menos disimulado.
Un buen ingeniero civil, usando IA, seguramente pueda optimizar la construcción de un puente increíble. Yo, en la misma situación y usando la misma IA, lo más es seguro es que provoque una tragedia…
Dicho lo cual, allá vamos..
¿Qué es el AI Slop? Definición y Características
Concepto y Evolución del Término
El término AI slop se refiere a la avalancha de contenido digital generado por sistemas de inteligencia artificial, caracterizado por su baja calidad, falta de profundidad, repetitividad y, en muchos casos, su propósito deliberado de manipular algoritmos y audiencias. La palabra «slop», que en inglés alude a los restos de comida para animales o a una mezcla insípida, fue adoptada en el ámbito digital para describir la saturación de materiales generados por IA que invaden internet, desde textos y videos hasta imágenes y audios. Y, por mucho que me esfuerce, es probable que encuentren bastante de eso en este sitio aunque reviso e intento corregir a conciencia los textos preliminares que la IA genera amablemente ante mis reclamos… pero la realidad es que todos queremos comer y, en la vorágine por financiar un sitio, la IA como herramienta SEO tiene su costo en estética, legibilidad, consistencia, certeza y profundidad del contenido.
SEO, digo, como si todos estuviésemos obligados a saber de que se trata: es el conjunto de técnicas, tácticas y estrategias para lograr que encuentres esta publicación en el laberinto de la web, te llame la atención, vengas al sitio, te quedes lo suficiente para que los anunciantes consideren conveniente pagarme algún centavo por mostrar su publicidad y, en casos sorprendentemente exitosos, des un click en alguno de ellos y hasta les compres alguna chuchería.
En este punto es probable que SEO, anunciantes y centavos apenas te resuenen como parte de un párrafo didáctico en medio de otro tema. Pero, si continuaras leyendo, vas a terminar entendiendo que son casi el pilar fundamental, motor y razón de ser del 99.9% de lo que llega a tus pantallas.
Según Merriam-Webster, «slop» fue elegida como palabra del año 2025 (aunque GPT-5 me diga que la eligió The Economist, que en realidad parece haber eligido el acrónimo de «Trump Always Chickens Out»), reflejando el sentir de una época marcada por la sobreabundancia de materiales insustanciales producidos tanto por máquinas como por humanos que han dejado de priorizar la calidad. El fenómeno se aceleró a partir de 2022, con la democratización de herramientas como ChatGPT, DALL·E, Midjourney o, recientemente Sora, que permiten a cualquier usuario generar contenido viral en minutos.
El fenómeno conocido como AI slop —contenido basura generado por IA— guarda un inquietante paralelismo con la edición malintencionada, negligente o desinformada de los contenidos en Wikipedia. En ambos casos, se contamina el ecosistema informativo con datos erróneos, sesgados o irrelevantes, afectando no sólo la calidad del conocimiento disponible, sino también la confiabilidad de las herramientas que lo consumen. Así como los motores de IA pueden ser entrenados con textos generados sin rigor ni verificación, los artículos de Wikipedia pueden ser manipulados por editores con agendas ocultas o falta de criterio, generando una falsa autoridad que se propaga por buscadores, redes sociales y sistemas automatizados. Esta convergencia entre desinformación algorítmica y vandalismo editorial plantea un desafío urgente: proteger la integridad del conocimiento en la era de la automatización masiva. Elegir quien sería la mejor polícía de la divulgación digital, es otro tema. Y el simple hecho de tener que pensar en reglamentar, limitar, filtrar y depurar lo que circula por la red nos pone en otro brete filosófico: somos tan idiotas que necesitamos un Big Brother que nos diga que es lo que se puede leer y qué cosas no se pueden publicar? 300.000 años de evolución y todavía no podemos separar basura de entretenimiento ni discernir entre ciencia y zanata?. Bueno… si tenemos en cuenta que hoy nuestros aljibes de instrucción y educación se irrigan con napas contaminadas con el torrentoso flujo de desechos de Internet, no debería sorprendernos demasiado. Corroborar un dato con una fuente confiable parece una epopeya griega imposible para un docente moderno, una pérdida de tiempo para un comunicador y hasta bochornoso para cualquier mortal: la diversidad de perspectiva, el pensamiento crítico o un simple intento de corregir una información viral incorrecta podría condenarte al ostracismo digital.
El AI slop comparte patrones preocupantes con otras formas de manipulación informativa como el greenwashing corporativo y las operaciones periodísticas de desinformación con fines políticos. En todos estos casos, se produce una distorsión deliberada del ecosistema informativo, ya sea para proteger intereses económicos, influir en la opinión pública o manipular algoritmos de búsqueda y entrenamiento.
Así como el AI slop inunda la web con textos irrelevantes o falsos que pueden terminar entrenando modelos de IA con sesgos, el greenwashing utiliza lenguaje técnico y multimedia engañosos para presentar como “sustentables” prácticas que no lo son, afectando la percepción del consumidor y contaminando el discurso ambiental. Por su parte, las operaciones periodísticas maliciosas —como las campañas de desinformación coordinadas en medios o redes sociales— buscan instalar narrativas falsas, muchas veces amplificadas por bots o cuentas automatizadas, que luego son recogidas por motores de IA como si fueran hechos legítimos.
En todos estos casos, el objetivo es el mismo: alimentar sistemas de decisión (humanos o algorítmicos) con datos manipulados, generando una falsa sensación de consenso, autoridad o urgencia. Esta convergencia entre desinformación editorial, propaganda corporativa y basura algorítmica plantea un desafío ético y técnico urgente para quienes diseñan, consumen y regulan tecnologías de información. Y, de nuevo, meter mano a todo esto sin mutilar libertades no es nada fácil. Menos para quienes suelen estar en situación de poder decidir estas cosas: los políticos. Brutos, torpes, corruptos y absolutamente desconectados de la realidad sobre la que tienen que trabajar.
Características Principales del AI slop
- Producción masiva y automatizada: Miles de artículos, videos y audios generados diariamente, muchas veces sin supervisión humana.
- Baja calidad y superficialidad: Textos vacíos, imágenes absurdas, videos incoherentes y audios sintéticos que carecen de valor informativo o creativo.
- Optimización para algoritmos: El contenido está diseñado para satisfacer las lógicas de recomendación de plataformas y buscadores, no para aportar valor real a los usuarios.
- Monetización y manipulación: El objetivo es captar clics, generar ingresos publicitarios o influir en la percepción pública, más que informar o entretener.
- Dificultad para la detección: El avance de la IA hace que distinguir entre contenido humano y sintético sea cada vez más complejo, incluso para expertos y plataformas. Y al consumidor promedio ni siquiera le importa mucho la diferencia e incluso empieza a considerar la IA como a un oráculo inobjetable.
Tipologías de AI Slop
El AI slop abarca una amplia gama de formatos y géneros, desde memes absurdos y videos virales de animales antropomorfizados hasta reseñas falsas, libros automatizados, música generada por IA y noticias fabricadas. Entre las variantes más populares se encuentran:
- Brain rot: Contenido deliberadamente absurdo o surrealista, diseñado para captar la atención y viralizarse rápidamente.
- Fake historical slop: Imágenes y relatos históricos falsos, creados para manipular la percepción del pasado.
- Political slop: Materiales generados para polarizar audiencias y amplificar narrativas políticas.
- Work-slop: Documentos, presentaciones y correos electrónicos automatizados que saturan los entornos laborales.
Y la lista sigue: Publicidades con imágenes de stock generadas por IA que repiten patrones visuales (personas sonrientes, oficinas genéricas), descripciones de productos en e‑commerce que parecen copiadas y pegadas, sin adaptación al contexto local, campañas con slogans creados automáticamente que carecen de conexión emocional o cultural. Mensajes que sólo tienen sentido si estás al tanto del trending topic del momento, noticieros que informan lo viral en lugar de lo importante, series y películas cuyas historias son creadas como resultado de las estadísticas en redes… ufff… Casi no importa para dónde mires, ahí está.
Y si llegaste hasta acá sin caer dormido sobre un charco de baba o lo que estás leyendo fortalece tus instintos conspiranoides, no te saques el papel aluminio de la cabeza, prepárate otro café y esperá la continuación:
IA: Sabiduría omnisciente o basura digital? (Parte 2)