Me recomendaste cCleaner y ahora me lo hacés quitar?
Durante muchos, muchos años, cCleaner fue una herramienta no sólo utilizada por el usuario común de Windows, sino hasta utilizada y recomendada por los técnicos. Para mantener a raya los archivos temporales y los historiales que los navegadores no limpiaban pulcramente. Para deshacernos a la fuerza de programas que no se dejaban desinstalar. cCleaner nos permitía barrer carpetas de aplicaciones a mano y luego con su herramienta de limpieza del registro dejar nuestro Windows impecable. Raro, rarísimo que alguna vez eso provocara algún problema. Por lo menos hasta bien avanzado Windows 7 y más allá.
En 2017 Avast compró Piriform, justito antes de que comenzaran a circular versiones hackeadas y adulteradas. Pero eso no fue el problema. Junto con la eliminación de las versiones peligrosas, Avast empezó a distribuir la instalación de su propio antivirus junto con cCleaner, sin que nadie lo pida. Y, pero aún, las opciones para rechazar la instalación aparecían bien confusas cuando no directamente ocultas.
Y como si fuese poco, el propio Avast, otrora uno de los más deseables antivirus gratuitos, se transformó en un incansable generador de mugre en nuestras computadoras: publicidad intrusiva y molesta, grandes banners para festejar la protección frente a problemas que no teníamos, toneladas de herramientas adicionales que no sirven para nada, o por lo menos para ninguna otra cosa que Windows no haga por sí sólo.
Mientras tanto, una de las herramientas más útiles de cCleaner, el limpiador del registro de Windows, comenzó a volverse un poco peligroso para el sistema. Primero entendamos que es lo que hace: elimina claves huérfanas. Esto significa que recorre el registro de Windows y cuando encuentra una clave que refiere a un archivo que no existe, la borra. Pero con el paso de los años, tanto Windows como las aplicaciones se fueron haciendo más complejas y muchas de esas claves, supuestamente huérfanas, en realidad podrían tener una importante función en el sistema, desconocida aún por los genios detrás de la programación de cCleaner.
Así, tanto Microsoft como la mayoría de los fabricantes de antivirus, comenzaron a desaconsejar firmemente el uso de cCleaner. Por lo menos su uso no supervisado, de mantenimiento autómático.
Hoy la eliminación indiscriminada de archivos temporales y cookies pueden barrer con crenciales a sitios que, aunque no se pierdan definitivamente, provocan más de un dolor de cabeza cuando el usuario no experimentado intenta reingresar a ellos luego de haber barrido el sistema con cCleaner.
Desde hace muchas versiones, además, cCleaner intenta monitorear el estado del sistema en segundo plano. Para eso se mantiene activo todo el tiempo escaneando diferentes áreas y procesos. Una actividad que, por cierto, consume más recursos que los que libera. Es decir que lo poco que podamos ganar en performance al usar cCleaner, en gran parte se lo termina devorando la misma aplicación.
Y la publicidad. Uffffff… un constante bombardeo periódico ofreciéndonos la suscripción Pro que no termina ni siquiera al contratarla, pues entonces nos insistirá para comprar Avast, una VPN, 6 pares de medias y un paquete de pañuelos descartables.
Y sí, es cierto: los técnicos lo recomendamos durante mucho tiempo, pero pasaron años y las cosas cambian. Hoy te sugeriría sólo que lo instales en el momento que lo necesites y específicamente para lo que necesites y eso si sabés exactamente cómo hacer para que cCleaner haga lo que necesitás. Y luego, inmediatamente, lo desintalás.
Y cuando lo hagas revisá la lista de aplicaciones instaladas, no vaya a ser cosa que se te hayan colado junto con cCleaner el Avast Antivirus, Avast Browser, Avast SecureLine, Avast Cleanup y el Avast AntiTrack.
Salute!