Sextorsión: cada vez más fácil
La sextorsión es una forma de abuso y explotación en línea que ha ido en aumento con la expansión del uso de internet y las redes sociales. Se trata de un tipo de extorsión donde el chantaje se basa en la amenaza de difundir material íntimo sin el consentimiento de la víctima. Este material puede incluir fotos, videos o información que la víctima haya compartido de manera privada, a menudo en un contexto de confianza o intimidad, que luego es utilizado por el extorsionador para obtener más material, favores sexuales, dinero o cualquier otro beneficio bajo la amenaza de hacer público el contenido comprometedor.
Las tretas más frecuentes
- Catfishing: Creación de identidades falsas en línea para engañar y establecer relaciones con las víctimas, con el fin de obtener material comprometedor.
- Phishing por correo electrónico: Envío de correos electrónicos que parecen legítimos para engañar a las personas y obtener información personal o acceso a dispositivos. Normalmente comienzan ofreciendo las fotos íntimas prometidas, cómo si se el remitente hubiese equivocado accidentalmente a quien envió el correo para tentar a la víctima a morder el anzuelo. La descarga de las supuestas imágenes puede contener virus y malware espía para obtener acceso a su dispositivo o, en casos más elaborados, sólo ser un primer paso para entablar una relación que termine convenciendo a la víctima de enviar a cambio sus propias imágenes.
- Ataques en redes sociales y aplicaciones de citas: Mediante el uso de perfiles falsos o hackeados para iniciar conversaciones y ganar la confianza de las víctimas, las persuaden de compartir contenido íntimo. La charla sube de tono, del otro lado envían imágenes provocadoras pidiendo otras a cambio para continuar enviando otras más reveladoras. Cuando la víctima accede, si el material obtenido es lo suficientemente comprometedor, comienza la extorsión.
- Cuentas pirateadas: Acceso ilegal a cuentas personales para robar fotografías y videos que luego se utilizan para chantajear a las víctimas.
- Cámaras web comprometidas: Hackeo de cámaras web para grabar a las víctimas sin su conocimiento. Es frecuente la distribución de malware por diferentes medios para obtener el control de los dispositivos de las víctimas, pero tambien es muy común que sitios de oferta sexual con video conferencias (sexcam, especialmente los que se ofrcen gratis…) graben al usuario para luego comenzar la extorsión o utilizar las imágenes para sus propios fines comerciales.
- Sextorsión por conocidos: Situaciones donde alguien que la víctima conoce utiliza material íntimo para extorsionarla. Súper frecuente entre exparejas enfurecidas por la ruptura (y obviamente muy trastornados…). Tambien es común en estafas más duraderas en las que luego de cierto tiempo de iniciada la relación, el depredador inventa diferentes historias conmovedoras por las que necesita ayuda económica. Mientras la víctima colabore, la relación marchará sobre ruedas sin mayores consecuencias más que el perjuicio económico. Cuando la víctima ya no quiera enviar dinero, comienza la extorsión aprovechando el material íntimo acumulado mientras duró el falso romance.
Un caso que ilustra esta problemática es el de un adolescente que, tras entablar una relación en línea con una persona que decía ser una joven de su edad, fue persuadido para compartir imágenes íntimas. Posteriormente, esta persona utilizó las imágenes para extorsionar al joven, exigiéndole dinero a cambio de no publicar el material.
Y no sólo la inocencia de la juventud es explotada por los estafadores. Se repiten cada vez más los casos de personas adultas y bien mayores que son seducidas por parejas jóvenes. Muy común en relaciones por internet conectadas a traves de redes sociales en las que una persona entabla una relación virtual con su supuesta media naranja ideal del otro lado del mundo. Suelen ser «trabajos» prolongados en los que se intenta aprovechar todo tipo de artimañas para obtener beneficios: solicitan envíos de dinero para el viaje que permita concretar la relación, inventan situaciones extremas en las que se requiere un pago que compre una supuesta liberación y así «podremos estar juntos para siempre», tragedias familiares… lo que sea. Si «por las buenas» no prospera, la cosa escala a la extorsión haciendo uso de las imágenes y conversaciones que el atacante haya ido acumulando durante la relación.
Si bien la amenaza más común es publicar el material sexual comprometedor entre familiares y amigos de la víctima, no son raros los casos en los que las imágenes se publican en sitios de oferta sexual, exigiendo dinero para retirarlas. Eso último suele darse mucho en casos de exparejas deterioradas sicológicamente que simplemente lo hacen como venganza para perjudicar a la víctima y no pretenden dinero sino simplemente causar el mayor daño posible.
Para protegerse de la sextorsión, es fundamental adoptar medidas preventivas y de seguridad digital. Algunas recomendaciones son:
- Mantener la privacidad en las redes sociales, ajustando las configuraciones para limitar quién puede ver y acceder a la información personal y las publicaciones.
- Evitar compartir material íntimo en línea, ya que una vez que se comparte, se pierde el control sobre dónde y cómo puede ser utilizado o distribuido.
- Ser cauteloso al entablar relaciones o comunicaciones con desconocidos en internet y evitar proporcionar datos personales o contenidos privados.
- Utilizar software antivirus y mantener actualizados los sistemas operativos y aplicaciones para protegerse contra el malware y los hackers.
- Prudencia, sentido común e instinto de autopreservación: las grabaciones y fotografías íntimas tomadas aún con las mejores intenciones, siempre corren el riesgo de ir a parar a las manos equivocadas por acción, omisión, negligencia o simplemente por el hackeo del dispositivo en que se encuentran.
- En caso de ser víctima de sextorsión, es crucial no ceder ante las demandas del extorsionador y buscar ayuda inmediatamente, contactando a las autoridades y a organizaciones especializadas en apoyo a víctimas de abusos en línea. En general el pago del «rescate» no hace otra cosa sino acrecentar el apetito del extorsionador: porqué liberaría a un «cliente» que paga bien?
Salute!