Windows 10 se despide: ¿y ahora qué hacemos?
Se viene el final de una era: el 14 de octubre de 2025, Microsoft le baja la persiana al soporte oficial de Windows 10. ¿Qué significa esto en criollo? Que no va a haber más actualizaciones de seguridad, ni parches, ni asistencia técnica gratuita. El sistema va a seguir funcionando, sí, pero va a quedar “en pelotas” frente a cualquier amenaza nueva.
Y como todavía casi el 40% de las compus en Argentina siguen usando Windows 10, es momento de tomar decisiones.
¿Qué pasa si no actualizás?
- Tu PC no explota ni se apaga mágicamente, pero queda vulnerable.
- Los virus, ransomware y bichos digitales van a tener vía libre.
- Algunas apps, bancos y trámites online pueden empezar a bloquear el acceso desde sistemas sin soporte.
- Vas a notar que cada vez más programas dejan de actualizarse o directamente no se instalan.
Recordemos cuando, hace años, sucedió lo mismo con Windows 7. Ningún equipo dejó de funcionar ni presentó problemas inmediatamente. Por el contrario, siguieron funcionando por bastante tiempo sin ningún perjuicio. Y los primeros problemas que aparecieron no fueron propios del sistema operativo sino que, al intentar conectar nuevos dispositivos, sus fabricantes ya no incluían drivers para el viejo windows 7. Y luego las aplicaciones de terceros (antivirus y navegadores principalmente) dejaron de soportar actualizaciones para el sistema hasta que algunas dejaron de ser compatibles por completo. Y todo este proceso demoró años… tantos que aún hoy hay quienes se atreven a continuar utilizando Windows 7. No sin sus contratiempos e inconvenientes pero funciona…
¿Qué opciones tenés?
1. Actualizar a Windows 11
Si tu máquina lo permite (procesador compatible, TPM 2.0, etc.), podés hacer el salto gratis desde Windows Update.
💡 Recomendado si tenés una compu relativamente nueva (desde 2020 en adelante).
Si tu máquina NO lo permite (procesador incompatible, no cuenta con TPM, poca memoria RAM, etc…), aunque existen procedimientos para actualizar a Windows 11 salteándose la mayoría de los requisitos, convendría esperar. Desde que comenzaron a instalarse copias de Windows 11 en equipos no compatibles, Microsoft advirtió que estas instalaciones no recibirían actualizaciones y eso nos dejaría en la misma situación de desprotección que con el sistema actual, pero con un equipo más lento en la mayoría de los casos. En la práctica esta «amenaza» de Microsoft no se concretó y esos equipos fueron recibiendo la mayoría de las actualizaciones hasta hoy, pero con el interés de la empresa en que aumente el uso del nuevo sistema operativo, es probable que esta regla comience a ser más estricta a partir del 14 de octubre. Por eso, para evitar el engorro de la actualización en un equipo que quizás no tenga lo necesario para rendir correctamente con Windows 11 y luego no obtener ningún beneficio, conviene esperar un poco. De nuevo: tu Windows 10 no va a estallar de pronto en la madrugada del 15 de octubre!!!
2. Comprar una PC nueva
Sí, es un gasto. Pero, si tu presupuesto lo permite, siempre es la mejor opción. O actualizar, de ser posible, los componentes críticos de tu equipo actual: cambiar a un disco SSD y aumentar la RAM a no menos de 8Gb, de mínima. Aún no cumpliendo con los requisitos de procesador y TPM, si se comprobara que estas incompatibilidades no limitan luego las actualizaciones, sería una buena opción para actualizar a Windows 11 sin perder rendimiento e incluso mejorándolo.
💡 Ideal para empresas o usuarios que necesitan seguridad y compatibilidad total.
3. Seguir con Windows 10 (con precauciones)
No es lo ideal, pero si no podés actualizar ni cambiar de equipo, podés:
- si Windows Defender ya no se actualiza, usar antivirus de terceros que sigan actualizando.
- Evitar navegar por sitios dudosos.
- No abrir archivos raros ni correos sospechosos.
- Desconectar la PC de internet si solo la usás para tareas locales.
Como verás, no son ni más ni menos que las mismas precauciones que deberías tener con cualquier dispositivo aunque tengas el sistema operativo más moderno.
¿Y qué recomendamos desde el lado técnico?
- Auditar el parque de máquinas: revisar qué equipos pueden actualizar y cuáles no.
- Capacitar a los usuarios: explicarles los riesgos y cómo cuidarse.
- Documentar el proceso: dejar instructivos claros para migración, backup y reinstalación.
- Evaluar Linux como alternativa: para tareas básicas, puede ser una opción viable y segura.
- Ser concientes de que varias aplicaciones podrían dejar de funcionar en un sistema operativo obsoleto y que si se compran dispositivos nuevos (impresoras, webcams, etc…) muy probablemente no puedan instalarse o no funcionen completamente con sistemas operativos anteriores a Windows 11 o requieran instalaciones más complejas.
Windows 10 nos acompañó casi una década, pero todo ciclo tiene su fin. Lo importante ahora es no quedarse dormido y tomar decisiones informadas. Ya sea actualizando, migrando o reforzando la seguridad, lo clave es no dejar a los usuarios a la deriva.
Y si todavía estas usando Windows 7 cruzá los dedos, prendele velas a tu santo de preferencia y rezá para que todo siga funcionando. Ante una falla simple, por ejemplo en Chrome, ya no podrías reinstalarlo. Impresoras y disposivos que mueran, difícilmente puedan ser remplazados por uno actual sin toparte con insalvables cuestiones de compatibilidad. Y los virus, malware y porquerías publicitarias, estate seguro de que se están haciendo un festival con tu compu sin que siquiera lo notes. Pero mientras funcione, apretá las muelas y dale pa´delante.
Salute!!!